Retiro en la Toscana valenciana

Huyendo del mundanal ruido, nos adentramos en el interior de la provincia de Valencia...

29/08/2013
 

Las primeras líneas de este reportaje deben servir para eliminar prejuicios, esas creencias u opiniones generadas de antemano y sin el conocimiento necesario. Admitámoslo, todos los tenemos. Y es que ni solamente Italia tiene una Toscana, ni los viajes de negocios son siempre una insufrible y tediosa obligación. Los tiempos han cambiado, y bien lo saben las empresas. Es momento de estimular a sus profesionales. Ya se sabe que cuando uno trabaja con motivación, los resultados tienden a ser positivos. Y si el entorno es idóneo, ya no hay nada que objetar. La Comunidad Valenciana tiene ese territorio con aires italianos en los que, menos la pasta, todo recuerda a los bellos parajes florentinos. Trabajar también puede ser un placer.

Ambos conceptos, el de viajes de trabajo en emplazamientos recónditos y con encanto, se aúnan bajo el nombre de retiro corporativo, una apuesta pionera desarrollada en la provincia de Valencia con el objetivo de desmontar los recelos ya mencionados. Y justo éste es el reto que se ha impuesto el Convention Bureau de Interior de la provincia de Valencia (CBi), la promoción de zonas alejadas de la costa Mediterránea (y de todo lo que la costa implica) que nada tienen que ver con las grandes ciudades y que reúnen todos los requisitos indispensables para que un viaje de negocios termine con los mejores resultados.

Entre sierras y montañas, poblados íberos y pinturas rupestres, y cientos de hectáreas de olivos y viñedos se encuentran los mejores emplazamientos, en los que cerrar contratos no se limita a un apretón de manos y varias firmas que acrediten por escrito el acuerdo verbal. ¿Quién ha dicho que sólo en los despachos pueden mejorar las relaciones laborales u alcanzar los objetivos marcados por las empresas?  Las zonas rurales o los enclaves naturales pueden estimular nuestra capacidad de actuar. En definitiva se trata de dejar atrás la ciudad en busca de la desconexión y el relax para fomentar una mayor productividad laboral.

Para comenzar, cinco propuestas. Cinco localizaciones donde las esperas para encontrar un taxi libre, los  interminables atascos y la contaminación (de la clase que prefieras: atmosférica, lumínica o incluso acústica), no existen. A cambio, calma, parajes naturales, grandes extensiones de cultivos propios de la zona de interior y gastronomía alejada de los menús de ejecutivo. Viajamos a la Toscana Valenciana.

 

Recuerdos medievales

Fontanars dels Alforins, a un centenar de kilómetros de la capital del Turia, es la primera parada de nuestro retiro corporativo, un territorio, el de Los Alhorines, que fue testigo de disputas durante siglos por las localidades limítrofes  –Ontinyent y Villena– y donde los mismísimos Reyes Católicos tuvieron que intervenir para calmar las aguas. Tranquilo, nada queda de aquellas reyertas. Justo ahí, en mitad de los recuerdos medievales, encontramos la Masia Nova Alcúdia, una típica finca valenciana con más de 200 años de antigüedad rehabilitada con gusto y adecuada a las necesidades de los business man, aunque ya en el siglo XIX la casa de la familia de Los Osca –desde hace cuatro generaciones la propiedad está en manos de la familia de Enrique Drews Aznar, la que apostó por la restauración de la masía– servía de encuentro para la oligarquía local y hospedaje de ilustres viajeros. Con capacidad para nueve personas, dispone de varios salones y espacios interiores en los que discutir los objetivos empresariales fijados. Una recomendación para el almuerzo: Casa Julio, un restaurante con más de cincuenta años de historia en sus fogones y una estrella Michelin que venera cada uno de sus platos. Los productos, como no podía ser de otra manera, son de la tierra.

Terminada la reunión y la comida, y porque la provincia de Valencia no sólo se nutre de campos verdes con olor a azahar (dejémoslos para otra ocasión), en este rincón debes dejarte seducir por las hectáreas de viñedos que mires donde mires encontrarás. ¿Por qué no hacerlo desde el aire? En Bocairent puedes comenzar la aventura montándote junto a tu equipo en una cesta que sobrevolará las vides. Sabemos desde donde despega, pero no dónde aterriza, el viento dirá. Pero si entre tus compañeros de equipo hay alguno que padezca de vértigo, quizá sea mejor pedir un coche que os acerque a uno de los yacimientos arqueológicos mejor guardados de la provincia. A tan sólo veinte kilómetros de Fontanars dels Alforins, en la Bastida de les Alcusses, y de nuevo abrazado por vides, se encuentra el poblado íbero que comparte nombre con la población. Allí, uno puede imaginar sin mucho esfuerzo cómo vivían nuestros antepasados por el buen estado de conservación de los restos. No dejes de visitar la bodega subterránea de Celler de Roure y el centenar de magníficas tinas de barro encontradas y conservadas por la famila de Pablo Calatayud, el enólogo de la bodega. Si la situación lo permite tómate una copa de su vino tinto Maduresa. 

 

Entre olivos y almendros

Otro entorno perfecto en el que experimentar el retiro corporativo o disfrutar del trabajo bien hecho –si lo tuyo es un viaje de incentivos– es Ontinyent. Para alojarse y seguir con las tareas previamente desarrolladas en la oficina nada como el privilegiado emplazamiento de la Finca Santa Elena, una casa rural rodeada de más de cuatrocientos mil metros cuadrados de terrenos agrícolas dedicados al cultivo ecológico de olivos y almendros. Puedes imaginarte la calidad que tiene su aceite… Por supuesto entre las actividades que ofrecen a sus clientes está la cata de este suculento líquido.

Construida en dos alturas, la finca, además de disponer de salas de reuniones, salones y biblioteca, cuenta en su haber con una antigua bodega del siglo XVIII, una almazara de piedra natural de hace doscientos años y nada más y nada menos que catorce mil metros cuadrados de pinares y jardín. El retiro, por tanto, no es una sugerencia, es una obligación. La propuesta para relajar tensiones, si es que en algún momento las hubo, consiste en visitar Ontinyent y dejarse querer por su gastronomía (imprescindible el arròs al forn, manjar normalmente preparado en casa pero cocido en el horno de la panadería local), alquilar bicicletas como actividad de grupo y realizar una de las distintas rutas senderistas con destino Bocairent o Agullent, o simplemente contemplar las vistas de campos y montañas desde los porches de la finca.

 

Perdidos en la naturaleza

Un poco más cerca de Valencia, a tan sólo una hora en coche, tenemos nuestra tercera propuesta, el Caserío de Benalí, en el término de Enguera, una localidad de cinco mil habitantes rodeada por su sierra. Completamente aislado para evitar cualquier tipo de interrupción durante las jornadas de trabajo, el caserío está formado por una alquería de origen musulmán que sirvió durante décadas para dar cobijo a los trabajadores de la tierra y a sus animales, los dos sectores sobre los que se apoyaba la economía de la provincia. Hoy, reformadas y habilitadas, las casas acogen a los visitantes trayendo a la memoria los tiempos pasados; todavía se conservan parte de los muros de la época.

Cerrados los acuerdos, puedes darte el lujo de perderte en la naturaleza y poder conocer lugares incluso desconocidos por los propios valencianos. Déjate llevar por la geografía de la Sierra de Enguera, sus senderos y sus caminos. Cuidado, puedes cruzarte con algún jabalí, zorro o ave rapaz cuando alces la mirada.

Si tu reunión está cerca de los meses de verano podrás bañarte en la antigua balsa de riego del caserío hoy convertida en una agradable piscina cuyo agua procede de una fuente cercana. A partir del mes de junio lo agradecerás, ya que el clima del interior de la provincia de Valencia es más continental que mediterráneo, temperaturas extremas que pasan de los cero grados centígrados en invierno a más de treinta cualquier día de verano.

 

Negocios bajo par 

Compartir experiencias con la gente de tu entorno profesional es una buena manera de establecer sinergias. Aunque nos gustaría, no siempre podemos entablar conversaciones de trabajo con un palo de golf en la mano, pero un día es un día. En pleno valle se encuentra el Cofrentes Golf (en Cofrentes, a cien kilómetros de Valencia), un balneario tres estrellas nacido de un antiguo poblado hoy desaparecido y reconvertido en un campo de pitch & utt de nueve hoyos.

Para romper con el aislamiento pero manteniendo la tranquilidad que caracteriza a esta zona de interior se puede visitar uno de los rincones más interesantes de la geografía valenciana, la Muela de Cortes (Bicorp), un bello paisaje natural de 36.000 hectáreas de extensión donde convive una gran diversidad de especies de caza mayor y menor. Si no tienes suficiente con esta experiencia aprovecha tu estancia para visitar el Valle Ayora-Cofrentes, un lugar en el que retroceder al pasado contemplando el arte rupestre del Mediterráneo. Destacamos cuatro enclaves: Abrigo del Sordo, de Tortosilla y de los Monteses y la Cueva de la Araña, un poco difícil de encontrar ésta última pero muy recomendable. En su interior se descubrieron pinturas prehistóricas de escenas de la recolección de la miel y se cree que su antigüedad es de aproximadamente unos 10.000 años. En 1998 dichos hallazgos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la por la Unesco. No te los pierdas.

 

Viaje al pasado

Pero sigamos con nuestro recorrido. Mucho se ha hablado en los últimos años de la desaparición de pueblos españoles por su escaso número de habitantes y La Cuevarruz –aldea perteneciente a Alpuente y a La Yesa– es uno de ellos; está compuesto por apenas setenta vecinos. La cau dels somnis (traducido como La madriguera de los sueños), es ese lugar recóndito al que siempre hemos querido ir y nunca hemos tenido (o encontrado) la oportunidad. Un lugar escondido donde parece que el tiempo no pasa –el agua corriente llegó a las casas de Alpuente en 1963– y el silencio habita a todas horas. Donde no se ven carteles publicitarios por ninguna parte pero donde tampoco existe el aburrimiento. La casa rural está dividida en cuatro apartamentos con todas las equipaciones necesarias para organizar un viaje de negocios y cuenta además con un spa exterior en el que relajar el cuerpo y la mente. Los planes para grupos no tienen desperdicio, pero hay que tener un mínimo de valentía y ganas de deshacerse de la corbata y el traje por unas horas. Las propuestas son enderismo, escalada y rappel, una oportunidad de demostrar la confianza ciega en los compañeros de trabajo o, al menos, descargar energía y volver a la ciudad como nuevo.







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